Paranoia

¿Te has visto al espejo últimamente? ¿Has notado ese auto que está pasando por tu calle con más frecuencia? ¿Sabes dónde está esa delgada línea que separa al sueño de la pesadilla? Te apuesto a que no, pero como en cualquier juego de azar, te conviene tantear tu suerte.

No prestes atención a todo lo que ocurre a tu alrededor o pondrás los ojos en el lugar equivocado y jamás olvidarás lo horrible que puede ser este mundo. Tampoco dejes tus audífonos en casa porque el ruido de la calle es un infierno disfrazado de carnaval mundano.

¿Nunca has deseado corregir tus errores como esa película repetida en la que anhelas que todo ocurra de una forma diferente? ¿Acaso no te has equivocado en ponerte bien los zapatos o prender una luz con dos interruptores? ¿Qué es lo que hay después de la muerte?

La imaginación es un arma de doble filo aun siendo dominada. Los malos entendidos no existen cuando la lógica y el sobrepensamiento entran a zona de negociación. Te lo pongo de esta manera: mientras más gente conozcas, a más funerales te van a invitar.

¿Por qué crees que las personas no cambian si no es para mal? Antes eras tan bueno y ahora eres una mierda. Respeto todo lo que es capaz de transformarse aun después de haberse sentido inservible y acariciar al suicidio como a una amante.

Ningún amor, jamás, ha desaparecido como por arte de magia, es por eso que sigo pensando que eres la mejor ilusionista. No me gusta la idea de que tu corazón se sienta como el mío. Te he visto sonreír sin mí y debo admitir que, a pesar de todo, ha sido el placer más culposo que he tenido.

¿Y cómo hago para que entiendan que me encanta el sonido de los aviones aterrizando porque me recuerdan a mi infancia? ¿Cómo rescato a un recuerdo envenenado si no queda antídoto en la memoria? ¿Vale la pena seguir con mi paranoia de encontrarte por la calle cuando eres como la lluvia que no cae sobre la hierba?

Después de haber visto tantos focos quemándose te juro que ya no quedan más ganas de querer cambiarlos. Siempre tengo presente el conflicto de no haber elegido bien entre Soda y los Cadillacs. Y, lamentablemente, ya no hay espacio para más garabatos en mi libreta. Qué lástima. Tendré que guardar estas letras.

¿Bastaría con llamarte o debo esperar otra indirecta?

Lamento haber sido tan asustadizo hoy, pero he descubierto que soy más frágil durante la madrugada.

Publicado por

Rodrigo Ampuero Oróz

Cusqueño, bachiller en turismo, fotógrafo de momentos y escritor amateur. Me gusta relatar historias.

2 comentarios en «Paranoia»

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